viernes, 19 de febrero de 2016

vida natural



ayer ví como se desmoronaba una telaraña tras dieciséis años de construcción.
decidí ignorarlo y seguir como si nada, pero joder, 
no solo se había desmoronado la telaraña, todo su mundo,
todo en lo que creía se vino abajo como si de papel se tratase.
todo lo que era, creía, confiaba y sabía era mentira, todo lo que había creado era mentira y tras eso, sólo quedaba una oscuridad tan profunda que parecía un puto domingo a las 4 de la mañana en pleno bosque.

empezó a respirar como un río, 
serpenteando de aquí a allá, llevando en ella unas pocas de vidas encima, que, tras un tiempo, la abandonaban como peces desembocando en el mar.
más tarde, se convirtió en árbol, sólo quería servir para que le amputaran el corazón y poder volver a la vida encima de unas manos con algo escrito en cada poro de su nueva piel.

por último se hizo montaña. 
tan dura que empezó a construir una nueva telaraña en lo alto de ella,
para que sólo lograsen desmoronarla los pocos afortunados 
que lograsen llegar hasta su cima.

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